



Llegué del sur, fue una experiencia increíble,todo fue una aventura desde irse en el bus, y conocer gente que jámas le había hablado, fue trabajo arduo, aprendí realmente a construir, a sacarte la mugre trabajando, y terminada la faena compartias de un plato caliente con esa gente que tanto lo necesitaba, me sentí realmente bien, mi grupo de trabajo fue afiatado, nos relajábamos en la noche con una buena conversa un vaso de vino para calentar el cuerpo,es inolvidable toda esta experiencia, me hizo desprenderme de Santiago, de todos los problemas y solo tener tiempo para concentrarme en trabajar y sentir que lo que haces es indispensable, que depende una familia, de tus manos, y de tu esfuerzo.
Quílaco... un pueblo que nunca había visto ni en el mapa,es un pueblo mágico, desierto de noche, y lleno de campo, y vida en la mañana, las mañanas son frías, con olor a leña, aún tengo ese olor en mi nariz, y creo que cuando lo sienta, me acordare de esta maravilloza experiencia.
Es lo único que realmente me quiero acordar..
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